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Pueblo Mágico del Séptimo Lucero

Loreto aborda el último tren hacia un pueblo que nadie parece conocer. Al llegar, descubre un hotel vacío, dos notas dirigidas a ella y un trabajo que nunca aceptó.

Plaza de un pueblo antiguo cubierta por una espesa neblina, con calles empedradas húmedas, faroles encendidos y una iglesia entre la bruma.

Loreto llega a una pequeña estación de trenes justo cuando están cerrando.

—Queda un solo boleto para el último tren de la noche —le informa el empleado.

—¿Adónde va?

—Eso depende de dónde quiera bajarse.

Loreto mira el boleto. En él aparecen su nombre completo y un destino que jamás ha escuchado mencionar.


—Pueblo Mágico del Séptimo Lucero. ¿Qué es esto?


Loreto ríe, pensando que se trata de una broma.


—¿Usted ha ido a este pueblo? —le pregunta al empleado.


—No, es un destino nuevo. Usted será la primera persona en ir. Si regresa, me cuenta.


—¿Si regreso?


El empleado sonríe, se da la vuelta y sale de la taquilla.


—¡Señor! ¿Por qué dice «si regreso»?


A pesar de sus dudas, Loreto decide abordar el tren hacia el Pueblo Mágico del Séptimo Lucero.


Se queda dormida durante unos cuarenta y cinco minutos. Al despertar, mira por la ventana y ve un cielo nublado y una espesa neblina.


Por el altavoz se escucha una voz:


—Pasajera, ha llegado a su destino.


Loreto toma su maleta y baja del tren.


A lo lejos distingue un hotel.


Allá hay un hotel. Rentaré una habitación para dejar mi maleta y daré una vuelta por el pueblo, piensa.


Entra y se acerca a la recepción.


—Hola. ¡Holaaa! ¿Hay alguien aquí?

No recibe respuesta.


Sobre el mostrador encuentra una nota.


Quizás el encargado salió un momento.


Loreto toma el papel y lee:


«Hola, Loreto. Bienvenida a tu primer día de trabajo. Espero que te guste el hotel y que tu silla sea cómoda».


Se queda paralizada y busca desesperadamente a alguien a su alrededor.


Al darse cuenta de que está sola, corre afuera para alcanzar el tren, pero ya se ha ido.


Regresa al hotel y entra nuevamente en la recepción, donde encuentra otra nota:


«Tu primera tarea es trazar un plan para poblar el pueblo, a no ser que quieras quedarte sola para siempre.


No intentes irte. No podrás.


A tu izquierda tienes todas las herramientas necesarias.


Buena suerte».Loreto llega a una pequeña estación de trenes justo cuando están cerrando.


—Queda un solo boleto para el último tren de la noche —le informa el empleado.


—¿Adónde va?


—Eso depende de dónde quiera bajarse.


Loreto mira el boleto. En él aparecen su nombre completo y un destino que jamás ha escuchado mencionar.


—Pueblo Mágico del Séptimo Lucero. ¿Qué es esto?


Loreto ríe, pensando que se trata de una broma.


—¿Usted ha ido a este pueblo? —le pregunta al empleado.


—No, es un destino nuevo. Usted será la primera persona en ir. Si regresa, me cuenta.


—¿Si regreso?


El empleado sonríe, se da la vuelta y sale de la taquilla.


—¡Señor! ¿Por qué dice «si regreso»?


A pesar de sus dudas, Loreto decide abordar el tren hacia el Pueblo Mágico del Séptimo Lucero.


Se queda dormida durante unos cuarenta y cinco minutos. Al despertar, mira por la ventana y ve un cielo nublado y una espesa neblina.


Por el altavoz se escucha una voz:


—Pasajera, ha llegado a su destino.


Loreto toma su maleta y baja del tren.


A lo lejos distingue un hotel.


Allá hay un hotel. Rentaré una habitación para dejar mi maleta y daré una vuelta por el pueblo, piensa.

Entra y se acerca a la recepción.


—Hola. ¡Holaaa! ¿Hay alguien aquí?


No recibe respuesta.


Sobre el mostrador encuentra una nota.


Quizás el encargado salió un momento.


Loreto toma el papel y lee:


«Hola, Loreto. Bienvenida a tu primer día de trabajo. Espero que te guste el hotel y que tu silla sea cómoda».


Se queda paralizada y busca desesperadamente a alguien a su alrededor.


Al darse cuenta de que está sola, corre afuera para alcanzar el tren, pero ya se ha ido.


Regresa al hotel y entra nuevamente en la recepción, donde encuentra otra nota:


«Tu primera tarea es trazar un plan para poblar el pueblo, a no ser que quieras quedarte sola para siempre.


No intentes irte. No podrás.


A tu izquierda tienes todas las herramientas necesarias.


Buena suerte».

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