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Canción

Lamento de una mañana

Mujer joven sentada en un sofá reclinable con un cuaderno y un bolígrafo, recordando un amor mientras contempla el atardecer.

Yo no esperaba nada de aquella mañana…


Tus ojos encontraron los míos,
y mi corazón olvidó latir.


Y hasta el silencio
pareció quedarse escuchando.


Y en un solo segundo
me cupo una eternidad.


Tu presencia alteró
mi mundo entero.


Y tu risa se volvió
la música de aquella mañana.


No era lo que pasaba,
era tenerte allí conmigo.


Y aunque acababa de conocerte,
no te sentía extraño.


A tu lado era tan yo, tan libre,
como si mi alma ya te conociera.


Y entre palabras y silencios,
qué bonito era tenerte cerca.


Mientras mis manos aprendían
la ternura de aquellos instantes,


nuestras voces se fueron haciendo bajas,
y la vida parecía quedarse quieta.


ESTRIBILLO


Qué bonito era tenerte conmigo,
sin pedirle más nada a la vida;


aquella mañana bastaba,
tan sencilla, tan nuestra, tan viva.


Y al estrecharte entre mis brazos,
sentí que el mundo entero estaba allí;


todo era paz, ternura y alegría,
y nada más me hacía falta a mí.


ESTRIBILLO


Qué bonito era tenerte conmigo,
sin pedirle más nada a la vida;


aquella mañana bastaba,
tan sencilla, tan nuestra, tan viva.


Debí abrazarte una hora,
tal vez dos, quizá un poco más;


hay instantes que dejamos ir
sin saber cuánto van a pesar.


Estando tan cerca de ti,
podía escuchar el latido de tu corazón;


yo me quedaba en silencio,
siguiendo despacio su compás.


Entre la paz y la ternura,
no quería moverme de allí;


como si mientras lo escuchaba,
nada pudiera llegar a su fin.


Que nunca te falten motivos
para volver a reír así;


que la vida te regale mañanas
llenas de aquello que te haga feliz.


[Corte completo de los instrumentos.]


Han pasado tantos años.


[Pausa breve.]


Me di cuenta de que ya


[Silencio largo.]


El último abrazo.


[Silencio absoluto.]

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