top of page

Discurso

Aprovechando que tengo el micrófono

Mujer mayor dando un discurso con un micrófono durante una reunión de antiguos alumnos mientras sostiene una corona antigua y deteriorada.

Cuarenta y siete años después de graduarse, una mujer recibe cinco minutos frente al micrófono durante una reunión de antiguos alumnos. Hay algo que lleva casi medio siglo queriendo aclarar sobre la corona que desapareció la noche del baile de graduación.


Buenas noches.


Cuando me llamaron para decirme que querían que dijera unas palabras, lo primero que pregunté fue cuánto tiempo tenía.


Me dijeron cinco minutos.


Perfecto.


Llevo cuarenta y siete años esperando este momento.


¿Cómo están, amigos?


“Amigos”...


(Piensa para sí misma.)


Cuarenta y siete años. Ya muchos somos padres y otros hasta abuelos.


Recuerdo con mucho cariño nuestro último año de escuela.


(Levanta su copa.)


¡Salud!


Desde el primer día, prácticamente de lo único que hablábamos era del baile de graduación.


¿Qué color uso?


¿Cómo me peino?


¿Me maquillo?


Esa misma tarde compramos muchísimas revistas buscando inspiración para nuestro look.


Y, claro, estaba la gran pregunta:


¿Quién iba a ser la reina del baile?


Ese era el sueño de muchas.


¿Cuántas no se vieron con aquella corona en la cabeza?


Pero aquella noche nadie llegó a ponérsela.


Y fue mi culpa.


O, por lo menos, eso se ha dicho durante casi medio siglo.


Hoy vine a aclarar las cosas.


(Alguien grita desde el público.)


¿Qué?


A mí me dieron el honor de dar el discurso. Ahora se callan y me dejan hablar.


¿Todos se acuerdan de la corona, no?


No fui yo quien la tomó.


Pero sí sé quién lo hizo.


(El público reacciona sorprendido.)


¿Quieres subir?


No voy a decir tu nombre. Te voy a dar la oportunidad.


Una mujer se levanta entre el público.


Es la mujer que fue elegida reina del baile aquel año.


Todos comienzan a aplaudir.


La mujer llega al micrófono.


—Bueno... quizás la tomé yo.


El salón queda en silencio.


—Pensé que no iba a ganar la competencia ese año y la tiré al río detrás de la escuela.


—¿Y después ganaste?


—Sí.


(El público se ríe.)


—Nunca pensé que iba a ganar.


La primera mujer vuelve a acercarse al micrófono.


—Hace tres meses estaban limpiando el río detrás de la escuela y encontraron esto.


Levanta la mano.


—Aquí está.


Sostiene la corona, deteriorada por el tiempo.

95f2fa4a-fcd3-4551-a151-c948d628de27.png
26dfb867-1e3b-497b-bcd0-b42d6d5528cb.png
bottom of page