Documento ficticio
Acta de una reunión extraordinaria

Lugar: Solar La Palmera, La Habana, Cuba
Fecha: 30 de octubre de 2026
Hora: 2:30 p. m.
Licenciada Sofía María Palacios Rodríguez:
—Hoy, 30 de octubre de 2026, a las 2:30 p. m., damos inicio a la reunión extraordinaria en el Solar La Palmera, convocada para discutir el intercambio no autorizado de plantas entre cuatro viviendas de esta comunidad. Presentes en esta reunión los vecinos, Mayi...
Mayito:
—Sí, gracias. Yo me siento muy indignado con el robo de mis plantas.
La licenciada lo mira por encima de sus espejuelos, incrédula.
Mayito:
—Exacto, licenciada. Esa también es mi reacción.
Licenciada:
—Mayito, pero las plantas siempre son devueltas. Entonces, técnicamente, no es un robo.
Mayito:
—Mover un artículo de su lugar sin permiso del dueño ES un robo, aunque después sea devuelto. ¿O no, compañeros?
Silencio.
Tito, por pena, le da la razón con la cabeza.
Mayito abre los ojos de par en par, deja de mirar a sus vecinos y vuelve la vista al frente, decidido a fingir que ese momento nunca ocurrió.
Licenciada:
—Gracias por entender, vecinos. Continúo con la lectura del documento oficial: estos hechos no califican como robo. Aquí estamos lidiando con vecinos que tienen problemas para vivir en comunidad. Aconsejamos empezar con una interven...
Marita:
—¡PERMISO, COMPAÑERA! ¿Quién se atrevió a decir que aquí no sabemos vivir en comunidad? ¿Usted no ha visto cómo Nina pide azúcar, café, sal y arroz todos los días? ¡Hasta la tierra hay que darle! ¿Cómo que no somos una comunidad?
Nina se voltea hacia Marita y la mira indignada.
Todos:
—¡Sí!
Nina:
—Pensé que éramos un club de jardinería. Nunca me pasó por la cabeza que pedirle a la autonombrada presidenta de dicho club que me diera un poco de tierra para mi primera planta sería un grave problema.
Mayito (riendo):
—¿De todas las cosas que se dijeron, tú solo te enfocas en la tierra, Nina? ¡Lo demás está mucho más fuerte!
Marita:
—¿«Autonombrada presidenta»? ¡Yo les enseñé todo lo que saben!
Licenciada:
—Vecinos, ¡VECINOS!, por favor. Yo necesito que nos calmemos todos para terminar de leer el documento oficial. Prosigo: ...intervención. Algunas de las opciones para estos ejercicios incluyen...
Tito:
—¡CON QUE NO SEA TOMARNOS DE LAS MANOS Y CANTAR...!
Licenciada:
—¿Me permites terminar?
Tito:
—Sí, claro. Estoy ansioso por conocer nuestras opciones. Porque seguramente ahí termina el facho de las plantas.
Licenciada:
—¿Perdón?
Tito:
—Nada, continúe, licenciada.
Licenciada:
—Primera opción: hablar sobre sus comienzos en la jardinería para recordar el porqué. Esto nos ayudaría a calmarnos y a encontrar una resolución armoniosa. Levante la mano quien esté de acuerdo.
Silencio sepulcral.
Licenciada:
—Mmm... ¿Pasamos a la segunda opción?
Todos:
—¡Unjú!
Licenciada:
—Esta sí les va a gustar. Segunda opción: podemos hacer una cajita de confesiones donde se puedan desahogar anónimamente y...
Nina:
—¡AYYYYYYYYYYYYY NO! Aquí no tenemos problemas con quejarnos «conocidamente».
La licenciada abre los ojos, horrorizada.
Licenciada:
—Eh... Está bien. Regreso al documento. La última opción es que cooperen entre ustedes y contraten a un custodio que vigile las plantas.
La licenciada sonríe.
Todos levantan las cejas y se miran unos a otros para comprobar si escucharon correctamente.
Tito:
—Eh... ¿Usted está loca?
Licenciada:
—¡Un poquito de respeto y mesura, por favor!
Nina:
—Aquí nadie va a dar un peso, así que desmaya esa talla.
Todos están de acuerdo.
Licenciada:
—¿No será que esas plantas están siendo movidas por...
Hace una pausa y mira a los vecinos.
—...alguno de ustedes? Yo creo que el culpable está aquí.
Nina:
—Oye, eso suena a una opción.
Marita:
—¿Cómo te atreves?
Tito:
—¿Por qué saltaste primero, Nina?
Nina:
—Porque ya lo había pensado. ¿A quién más le pueden importar unas plantas?
Marita:
—¿Y quién es el sospechoso, según usted, licenciada?
La licenciada camina por delante de cada uno de los vecinos.
Hace una pausa.
Licenciada:
—Déjenme terminar de leer el documento y continuamos.
Los vecinos se quejan.
Licenciada (leyendo):
—Si ninguna de estas opciones funciona, recoja todo y váyase. Esa gente está loca.
La licenciada se queda paralizada al darse cuenta de que acaba de leer en voz alta una nota que era solo para ella.
Todos la miran.
Licenciada:
—Bueno, eh... Confiesa, tú. Sí, tú, el que lo está haciendo.
Tito:
—¿Pero quién?
Nina:
—Bueno, esto ha sido una pérdida de tiempo. Me piro.
Mayito:
—Totalmente de acuerdo. Vamos.
Nina:
—¿Adónde? ¿Desde cuándo tú eres tan amigo mío?
Nina lo mira con sospecha.
Todos miran a Mayito.
Mayito:
—Yo ni sé por qué ni para qué planto. Mejor me salgo de todo esto. Ya me cansé de ensuciarme las manos. Además, las macetas pesan mucho, especialmente las de Marita.
—¡AAAAAH!
Mayito se cubre la boca con las dos manos al darse cuenta de que se ha delatado.
Todos lo miran con los ojos abiertos.
Mayito:
—Lo hacía para joder.
Silencio absoluto. Nadie reacciona.
Licenciada:
—Me alegra muchísimo haberles resuelto su problema.
FIN


