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POESÍA

1:25

Reloj de bolsillo abierto sobre un banco mojado en una estación de tren, con un tren y cielo tormentoso al fondo.

—Pensé que no vendrías.


—Quiero estar contigo. Por eso te ayudé —responde Aurora, nerviosa.


—Creo que deberíamos calmarnos —dice Larry.


Aurora mira el reloj de bolsillo sobre el banco.


—¿Sigue detenido a las 1:25?


—Sí, Aurora. A esa hora salí.


Un trueno retumba a lo lejos. El cielo está completamente nublado y el aire se siente húmedo.


De pronto, se escucha por el altavoz:


—Pasajeros con destino a Uvine, favor de abordar.


Aurora mira a Larry.


—Ya es hora. Apúrate.


Larry se levanta. Aurora recoge su abrigo del banco y se apresura a alcanzarlo.


Ambos suben al tren.


Cuando lleguen a Uvine, tendrán otros nombres.


Atrás, en la estación, el único televisor encendido transmite un boletín de última hora.


Un preso de una cárcel de máxima seguridad se ha escapado. Las autoridades creen que una enfermera del penal fue su cómplice.

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