POESÍA
La caja verde

Sinopsis. Una mujer de 58 años es interrogada por la desaparición de una caja de terciopelo verde de una joyería. Ella admite haber estado allí, pero insiste en una cosa: no robó nada.
—Señora Valdés, ¿usted entró anoche a la joyería?
—Sí.
—¿Y todavía sostiene que no robó nada?
—Por supuesto.
—Hay una caja de terciopelo verde desaparecida y usted es la única persona que pudo haberla tomado.
—¿Por qué asume que fui yo?
—Porque usted es la única que tiene llaves, además de los dueños. Y porque estuvo en la joyería anoche.
—¿Y no pudo haber sido uno de los dueños?
—¿Por qué uno de los dueños se robaría a sí mismo?
—Técnicamente, si el dueño toma su propia caja, no es robo. Así que aquí no hay crimen que perseguir y yo me voy.
—Siéntese, señora Valdés.
—¿Alguno de los dueños entró con usted?
—Puede ser.
—¿Cuál de ellos?
…
—Señora Valdés, responda mi pregunta.
—¿Sabe usted qué contiene esa caja?
—No.
—Yo tampoco.
—¿Entiende que es la única sospechosa de un robo? Podría pasar muchos años en la cárcel. Por su propio bien, díganos qué hizo con la caja.
—Nada. Porque no la tomé.
—Por última vez, señora Valdés, empiece a hablar.
—Antonio.
—¿Quién es Antonio?
—Antonio estaba conmigo. Llevamos más de tres años juntos. Él no se lo ha dicho a su familia.
—¿Él tomó la caja?
—Esa es la única forma en que podemos pasar tiempo juntos.
—…¿Y la caja?
—Él me la regaló.
—Entonces usted tiene la caja.
—Sí. Pero yo no la tomé. Antonio la dejó en mi cocina.
